BENÍN
Marco legal sobre libertad religiosa y su aplicación efectiva
En su Constitución, Benín se define como un estado laico que prohíbe la discriminación religiosa[1]. La libertad religiosa está consagrada como derecho humano fundamental y se considera un principio básico de las relaciones entre las distintas religiones. La Constitución exige que los partidos políticos respeten la naturaleza laica del Estado y afirma que «la laicidad del Estado no podrá ser objeto de revisión» (artículo 156)[2].
Quienes deseen fundar una comunidad religiosa tienen que registrarse ante el Ministerio del Interior[3].
Está prohibido ofrecer formación religiosa en la escuela pública, pero los colegios privados gestionados por grupos religiosos sí pueden enseñar religión y recibir financiación pública[4].
Las relaciones entre las comunidades religiosas normalmente son pacíficas, aunque se ha producido un ligero aumento de las tensiones. Se dice que el vudú se originó en el Reino de Dahomey, la actual Benín. Hoy en día, el 11% de la población de Benín practica el vudú[5].
Aunque aproximadamente la mitad de la población de Benín se define como cristiana y casi el 28% se declara musulmana, sigue practicándose la religión tradicional del vudú, sobre todo en el sur[6]. En general, prácticamente el 30% de la población es seguidora del vudú y de otras religiones indígenas.
Según Rayi Saïbou, secretario general de Religiones por la Paz de Benín, el diálogo entre religiones y credos «no es algo que se dé por sentado. Tenemos que trabajar en ello»[7].
Según el informe elaborado por el Índice de Transformación Bertelsmann, «el Gobierno tiene el poder efectivo para gobernar»; sin embargo, «las decisiones de los funcionarios (elegidos) a veces pueden verse influidas por terceros, como líderes empresariales, religiosos o tradicionales, pero no de forma sistemática». El mismo informe afirma que los católicos «están sobrerrepresentados en los cargos públicos como resultado del papel de la Iglesia en la educación. Sin embargo, esto no se traduce en una intromisión dogmática... En general, el pluralismo religioso y la tolerancia son la norma»[8].
En julio de 2024, dos diputados, Taïrou Imorou y Souley Moucouré Boko, presentaron un proyecto de ley para que el lunes siguiente a una festividad musulmana o tradicionalista sea festivo. Se trata de una cuestión controvertida, ya que hay diputados que consideran que es incompatible con el autoproclamado carácter laico de Benín, que no daría preferencia a ninguna religión. Otros opinan que es justo, dado que se celebra un número desproporcionado de fiestas cristianas. Se espera que este proyecto de ley, que pone de relieve la creciente relación política entre el islam y la ley, se someta a votación a finales de año en la Asamblea Nacional[9]. En septiembre, la Asamblea Nacional aprobó una ley para
ampliar los Días de Vudú, conmemoración de las religiones tradicionales del país que se celebró por primera vez en enero de 2024[10].
Incidentes y acontecimientos
Siempre se ha cumplido el derecho a la libertad religiosa y las relaciones entre las distintas tradiciones religiosas son, en general, respetuosas. Sin embargo, preocupa la creciente influencia de los grupos extremistas islamistas. Según el Instituto de Estudios de Seguridad (ISS)[11], grupos extremistas islámicos, como el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes, también conocido como Jama'at Nusrat al-Islam wal-Muslimin (JNIM), y el Estado Islámico del Gran Sáhara (EIGS), están financiando sus ataques terroristas mediante el tráfico de armas, munición, drogas, medicamentos y especies protegidas. Estos grupos también se están aprovechando del vacío de seguridad causado por una disputa territorial entre Benín y Burkina Faso en la región de Kourou/Koualou, donde no hubo presencia del Gobierno de Benín hasta febrero de 2023. En ese año, en Benín se registraron 40 incidentes violentos de organizaciones terroristas con base en el Sáhel, frente a los 20 ocurridos en 2022[12]. Estos ataques fueron perpetrados principalmente por el JNIM y el EIGS.
En diciembre de 2023, la explosión de un artefacto cerca de la frontera con Níger al paso de una patrulla, que provocó la muerte de dos soldados, demostraba que en Benín sigue habiendo terrorismo islámico[13].
Tras este acto terrorista, el secretario general de la Unión Islámica de Benín, Abdu Yelil Yesufu, que tiene contacto con imanes y representantes de mezquitas de todo el país, declaró: «El pueblo está preocupado porque el extremismo se está extendiendo. Hay secuestros y atentados»[14].
El 8 de enero de 2025 se produjo otro ataque terrorista en la zona del «trifinio», región fronteriza entre Benín, Níger y Burkina Faso. El ataque, cuya autoría se atribuyó el grupo yihadista Jama'at Nusrat al-Islam wal-Muslimin (JNIM), provocó la muerte de 28 soldados benineses. Este incidente constituye el ataque más mortífero perpetrado en Benín desde 2021 y pone de manifiesto el aumento de la actividad yihadista en los países costeros de África Occidental[15].
En enero de 2024, una iglesia católica de Boukoumbé fue asaltada por un hombre con trastornos mentales que rompió libros y vasos sagrados, y destrozó las vestiduras del sacerdote. El individuo fue arrestado y trasladado a un hospital psiquiátrico[16].
En junio de 2024, la policía confiscó una serie de instrumentos musicales utilizados para el culto en una iglesia evangélica de Abomey-Calavi. Citando la ley de 2022 sobre límites de ruido, la policía hizo una redada en la iglesia y se llevó micrófonos, guitarras, tamtanes y altavoces[17].
Futuro de la libertad religiosa
Benín, al igual que algunos de sus vecinos (Burkina Faso, Nigeria), está sufriendo un número cada vez mayor de ataques terroristas a medida que el extremismo violento se va extendiendo hacia el sur desde Burkina Faso. En marzo de 2024, soldados benineses impidieron que combatientes asociados al Estado Islámico establecieran una base en el norte del país. Si las autoridades no realizan esfuerzos conjuntos para abordar la radicalización, los grupos extremistas que hasta ahora no habían traspasado las fronteras del Sáhel establecerán bases y afianzarán su peligrosa presencia en la costa de África Occidental.
A pesar de estas crecientes amenazas a la seguridad, generalmente se respeta la libertad religiosa. Las perspectivas para la libertad religiosa en Benín mantienen inalteradas.
Fuentes