GANA
Marco legal sobre libertad religiosa y su aplicación efectiva
La Constitución declara que «toda persona en Ghana, cualquiera que sea su raza, lugar de origen, opinión política, color, religión, credo o sexo, gozará de los derechos humanos y libertades fundamentales del individuo [...] con sujeción al respeto de los derechos y libertades de los demás y al interés público» (artículo 12.2)[1]. Además, reconoce «la libertad de practicar cualquier religión y de manifestar dicha práctica» (artículo 21.1.c).
Los grupos religiosos deben registrarse ante el Gobierno. Aunque el registro les exime de una serie de impuestos sobre actividades sin ánimo de lucro, ya sean relacionadas con asuntos religiosos, obras benéficas o educación, la mayoría, especialmente los grupos religiosos indígenas, no se registran, y el hecho de no hacerlo no se sanciona. Las actividades con ánimo de lucro de las entidades religiosas, como los colegios y universidades privadas, están sujetas a impuestos[2].
La enseñanza religiosa es obligatoria en la escuela pública y los alumnos no pueden renunciar a ella. El programa escolar incluye elementos tanto del cristianismo como del islam. La educación islámica está coordinada por una unidad especial del Ministerio de Educación. Se permiten los colegios privados de carácter confesional, pero deben seguir el programa del Ministerio, salvo los colegios internacionales[3].
Más de dos tercios de la población del país es cristiana, mientras que los musulmanes, en su mayoría suníes, representan una proporción relativamente menor. El extremismo islámico es poco frecuente en Ghana[4].
En África Occidental, Ghana ha sido considerada durante mucho tiempo un ejemplo de convivencia pacífica entre cristianos y musulmanes[5].
Incidentes y acontecimientos
En lo que respecta a los derechos humanos fundamentales[6], así como al desarrollo económico y político[7], la República de Ghana cuenta con uno de los mejores historiales de África Occidental.
Durante mucho tiempo, Ghana ha gozado de estabilidad, mientras que otros países de África Occidental, en particular Burkina Faso, Togo y Costa de Marfil, están cada vez más amenazados por grupos terroristas procedentes del Sahel que se desplazan hacia los estados costeros.
Esta preocupante tendencia ha continuado durante los últimos dos años. Ghana comparte una frontera de 600 km (372 millas) con Burkina Faso, nación que lucha contra una insurgencia vinculada a Al Qaeda y al Grupo Estado Islámico, que se ha cobrado miles de vidas y ha desplazado a millones de personas por toda la región[8]. A pesar de las amplias campañas militares apoyadas por países extranjeros durante los últimos 12 años, los insurgentes han seguido ampliando su alcance.
El 26 de octubre de 2024, el Gobierno de Ghana desestimó un informe de Reuters en el que se afirmaba que combatientes islamistas de Burkina Faso estaban utilizando en secreto el norte de Ghana como centro logístico y médico para apoyar a su insurgencia. El Ministerio de Seguridad negó en un comunicado la existencia de cualquier «política de no agresión» o acuerdos informales con dichos grupos: «El Ministerio rechaza categóricamente que se considere a Ghana como “línea de suministro” de los combatientes. Las medidas antiterroristas de Ghana cuentan con un amplio reconocimiento por parte de los socios regionales y mundiales en la lucha continua contra el terrorismo»[9]. Otro informe, también de Reuters, citaba varias fuentes, entre ellas funcionarios de seguridad ghaneses y diplomáticos de la región, que afirmaban que las autoridades ghanesas estaban ignorando por completo a los insurgentes que cruzaban desde Burkina Faso para procurarse alimentos, combustible y explosivos, así como para buscar tratamiento médico para los combatientes heridos[10].
En noviembre de 2023, el Ministerio de Jefaturas y Asuntos Religiosos anunció la elaboración de una política nacional para orientar las actividades religiosas. Esta estrategia tiene por objeto abordar los retos que plantea la convivencia de diferentes religiones y creencias, garantizar la tolerancia religiosa y proteger los derechos de todos los grupos religiosos. Propone consultar a las partes interesadas para que aporten sus contribuciones a la elaboración de dicha política[11].
El 18 de diciembre de 2023, el papa Francisco aprobó un documento publicado por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe[12] que ampliaba el significado pastoral de las bendiciones a las parejas del mismo sexo, titulado «Fiducia Supplicans».
En África, el documento provocó una rápida reacción y una fuerte oposición basada en la preocupación por las normas religiosas y culturales africanas. La Conferencia Episcopal Católica de Ghana, en armonía con otros obispos africanos, emitió una declaración oficial en la que detallaba las implicaciones de la declaración papal[13]. El 11 de enero de 2024, tras largas deliberaciones con el Vaticano, el Simposio de Conferencias Episcopales de África y Madagascar (SECAM) rechazó el documento. Más tarde, ese mismo mes, el papa Francisco, reconociendo y respetando las preocupaciones culturales, calificó a África como «un caso especial»[14].
A raíz de que el Tribunal Supremo del país aplazara una audiencia sobre la impugnación de un proyecto de ley contra las personas LGBTQ se produjeron tensiones entre los legisladores ghaneses y entre los líderes tradicionales y religiosos y los activistas LGBTQ. Muchos ghaneses, apoyados por líderes tradicionales y religiosos, defendieron el proyecto de ley afirmando que los derechos LGBTQ son ajenos a la cultura ghanesa. Sin embargo, grupos de la sociedad civil y activistas se opusieron al proyecto de ley, calificándolo de discriminatorio e inconstitucional[15]. El Parlamento había aprobado por unanimidad el proyecto de ley en febrero de 2024, restringiendo aún más los derechos LGBTQ, pero el presidente William Nana Akufo-Addo retrasó su firma, alegando los recursos judiciales pendientes ante el Tribunal Supremo. Una de las cuestiones controvertidas era la advertencia del Ministerio de Finanzas de que la promulgación del proyecto de ley podría poner en peligro 3800 millones de dólares de financiación del Banco Mundial y perturbar un acuerdo de préstamo de 3000 millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional[16].
A principios de 2024, la agencia de noticias católica ACI África informó sobre las preocupaciones planteadas por la Conferencia de Superiores Mayores de los institutos Religiosos de Ghana (CMSR-Gh) sobre las próximas elecciones generales del país, que describieron como sin precedentes en la historia de la nación. Instaron a los ghaneses a rezar por un proceso electoral pacífico. La declaración, firmada por el presidente de la CMSR-Gh, el padre Paul Saa-Dade Ennin, afirmaba: «Después de 32 años de gobierno democrático, cabría esperar que un año electoral fuera algo rutinario. Lamentablemente, 2024 no parece ser un año electoral típico, ya que hay mucho más en juego que nunca»[17].
Mientras los ghaneses se preparaban para votar el 7 de diciembre de 2024 para elegir al presidente y a los miembros del Parlamento, los superiores mayores de los institutos religiosos hacían un llamamiento a todos los creyentes para que rezasen «durante todo el año». También pidieron a todas las partes interesadas que desempeñaran «su papel poniendo a Ghana en primer lugar» y apelaron a la Comisión Electoral «para que se muestre como un árbitro justo y neutral»[18]. Del mismo modo, el apóstol Eric Nyamekye, presidente del Consejo Pentecostal y Carismático de Ghana, pidió a los ghaneses que evitaran situar las elecciones presidenciales y parlamentarias de 2024 en el marco de un conflicto religioso: «Debemos hacer todo lo posible para que estas elecciones no se conviertan en una batalla entre cristianos y musulmanes. Quien reúna los requisitos para ser presidente debe ser ghanés»[19]. De hecho, por primera vez en más de tres décadas, las elecciones de 2024 contaron con candidatos de dos religiones diferentes al frente de los principales partidos: Mahamudu Bawumia, musulmán, y John Mahama, cristiano. El 10 de diciembre, este último, candidato del Congreso Nacional Democrático y expresidente, ganó las elecciones con el 56,55% de los votos[20].
Futuro de la libertad religiosa
En general, aunque la libertad religiosa está reconocida y se practica legalmente, su pleno disfrute podría verse amenazado por la creciente inseguridad en el norte, consecuencia de la propagación de la actividad yihadista en los países vecinos. Las perspectivas para la libertad religiosa en Ghana siguen siendo positivas, pero es necesario mantenerla bajo vigilancia.
Fuentes