NEPAL
Marco legal sobre libertad religiosa y su aplicación efectiva
Según la Constitución de 2015[1], Nepal es un Estado laico. El artículo 4.1 establece que «Nepal es un Estado independiente, indivisible, soberano y laico», puntualizando que «a los efectos del presente artículo, el término “laico” se refiere a la protección de la religión y la cultura que se practica desde la antigüedad, así como la libertad religiosa y cultural». Algunos consideran que este concepto de laicismo hace referencia al sanatana dharma, o «ley eterna»[2], que es el hinduismo[3]. Esto convierte en la práctica a la religión mayoritaria en la religión oficial del Estado. De hecho, el artículo 9.3 afirma que la vaca, considerada sagrada por el hinduismo, es el animal nacional.
La Constitución establece que todos los individuos son iguales ante la ley sin discriminación alguna y tienen derecho a la misma protección, independientemente de su «origen, religión, raza, casta, tribu, sexo, condición económica, idioma o región geográfica, ideología y otras cuestiones similares» (artículo 18).
Se declara, además, que la libertad religiosa es un derecho fundamental por el cual «todo individuo será libre de profesar, practicar y preservar su religión de acuerdo con su fe» (artículo 26.1). La libertad religiosa incluye la libertad de organizar instituciones religiosas independientes. Se establece que «toda confesión religiosa, manteniendo su independencia, tendrá derecho a administrar y proteger sus lugares religiosos y sus fundaciones religiosas de conformidad con la ley» (artículo 26.2). Sin embargo, está prohibida la conversión y cualquier acto que pudiera perturbar la religión de los demás, señalando expresamente que «ninguna persona podrá [...] convertir a otra de una religión a otra, ni perturbar la religión de otras personas. Estos actos serán punibles por ley» (artículo 26.3).
Esta última disposición se reforzó en el Código Penal revisado de Nepal[4], que tipifica como delito «ofender los sentimientos religiosos» de los demás (artículo 9.156) y prohíbe todo intento de «convertir» a otras personas o debilitar «la religión, la opinión o la fe de cualquier [otra] casta, raza [o] comunidad» (artículo 9.158)[5]. Cualquier delito contemplado en estas disposiciones del Código Penal conlleva severas penas de hasta cinco años de prisión y multas por un importe de 50 000 rupias (algo menos de 500 dólares estadounidenses)[6].
Se considera que las disposiciones de la Constitución contra las conversiones se dirigen específicamente contra las comunidades cristianas de Nepal. De hecho, muchos han señalado que, desde que se promulgó la Constitución, se ha incrementado el acoso a los cristianos y, en algunos casos, funcionarios del Gobierno local los han detenido bajo la acusación de estar convirtiendo a hindúes, especialmente a dalits hindúes[7]. Además, sus lugares de culto han sido objeto de atentados con bomba[8].
Aparte de la hostilidad religiosa, las autoridades plantean dificultades a las organizaciones religiosas no hindúes en general, y a los grupos cristianos en particular, mediante trámites burocráticos; por ejemplo, las normas de registro imponen requisitos y restricciones onerosos a la recaudación de fondos en el extranjero[9].
Además de la Constitución y el Código Penal, otras leyes y reglamentos discriminan a los no hindúes; es mucho más fácil obtener reconocimiento legal para los grupos hindúes que para las comunidades no hindúes, a las que se les ponen trabas para adquirir propiedades para uso institucional[10].
En agosto de 2024, la Asamblea Nacional de Nepal aprobó por unanimidad una nueva ley titulada[11] «Proyecto de ley para modificar la Ley de la Comisión de Investigación, Verdad y Reconciliación sobre las Personas Desaparecidas, 2071»[12]. Esta legislación tiene por objeto resolver las cuestiones relacionadas con las violaciones y abusos de los derechos humanos perpetrados durante la guerra civil del país (1996-2006)[13].
Para los defensores del proyecto de ley, la decisión de promulgar esta ley supone un paso importante en el compromiso del país con el proceso de justicia transicional. Sin embargo, los detractores han calificado el proyecto de ley de «favorable a los perpetradores», preocupados ante el riesgo de que sea demasiado indulgente con los culpables de crímenes de guerra y ofrezca pocas posibilidades de hacer justicia a las víctimas[14].
Incidentes y acontecimientos
Desde la adopción de la Constitución de 2015 y la introducción del Código Penal revisado en 2018, que penalizan el proselitismo y la conversión, se han ido incrementando las presiones legales y sociales sobre los cristianos de Nepal.
A lo largo del período estudiado en este informe se han registrado diversos incidentes, tendencia agravada por el auge del nacionalismo hindú (hindutva) en la vecina India, que también ha tenido repercusiones en Nepal[15].
El sacrificio de vacas, considerado un delito religioso por muchos hindúes, dio lugar a detenciones y condenas. Por ejemplo, en mayo de 2023 condenaron al pastor Buddhi Lal Chepang a seis meses de prisión por sacrificar vacas[16].
Entre el 20 de agosto y el 4 de septiembre, se denunciaron al menos siete ataques contra pastores cristianos en todo el país. También se produjeron daños en propiedades de la Iglesia[17].
El 15 de agosto de 2023, se hizo viral en las redes sociales un vídeo en el que se afirmaba que miembros de comunidades indígenas comían carne de vacuno en una aldea del este de Nepal. En los últimos años, numerosos miembros de comunidades indígenas se han convertido al cristianismo y, como consecuencia, han sido objeto de agresiones. Para el padre Silas Bogati, vicario general del Vicariato Apostólico de Nepal, los abusos, «dirigidos especialmente contra las minorías cristianas, son preocupantes»[18].
También en agosto de 2023, pusieron en libertad a dos personas detenidas en Dharan por sacrificar un toro y retransmitir en directo cómo se lo comían. El vídeo indignó a los miembros de la comunidad hindú, que exigieron que se volviera a detener a estas personas. Las organizaciones hindúes convocaron una manifestación el 26 de agosto de 2023 bajo el lema Bhadra Nau Dharan Jau, que significa «Vamos a Dharan el 9 de bhadra»[19]. El 9 de bhadra es el noveno día del mes de bhadra según el calendario nepalí, que correspondía al 26 de agosto de 2023[20].
El 14 de septiembre de 2023, activistas hindúes llevaron a cabo un ataque en la aldea de Kharhni; irrumpieron en una reunión cristiana, dispersaron a los asistentes y pintaron con tinta negra las caras de dos pastores[21].
El 30 de julio de 2024, demolieron parcialmente un edificio de dos plantas por orden de las autoridades, que alegaron que la estructura se había construido «sin la aprobación previa del organismo local»[22]. El ayuntamiento afirmó que el Ministerio Palabra de Vida de Nepal utilizaba el edificio para prestar servicios relacionados con la Iglesia, cuando solo tenía licencia para gestionar un centro de formación técnica y profesional. Un responsable de la Iglesia afirmó que la demolición había infringido el plazo de 35 días de preaviso para las estructuras ilegales y culpó al consistorio de llevar a cabo la demolición con demasiada premura[23].
En agosto de 2024, las autoridades precintaron una iglesia del distrito de Dhanusha tras las acusaciones de que estaba llevando a cabo «conversiones masivas» de cristianos dalits[24].
Durante el período estudiado en este informe, también se produjeron incidentes que afectaron a la comunidad musulmana.
El 6 de septiembre de 2023, estalló la violencia entre comunidades en Malangawa, distrito de Sarlahi, durante una procesión hindú de inmersión de Ganesh que pasaba cerca de una mezquita. Los enfrentamientos entre hindúes y musulmanes dejaron varios heridos y llevaron a las autoridades a imponer el toque de queda[25]. Aunque tanto musulmanes como hindúes estuvieron involucrados en el incidente, solo detuvieron a musulmán, Ayman Mikrani, al que acusaron de intento de asesinato[26]. La respuesta selectiva subraya la preocupación por la parcialidad del Gobierno y la desigualdad en la aplicación de la ley en los conflictos entre comunidades.
En octubre de 2023, cerraron Nepalgunj, ciudad del suroeste de Nepal, para evitar que se agravaran las tensiones entre hindúes y musulmanes. El conflicto comenzó cuando un joven hindú publicó un controvertido comentario en las redes sociales sobre los musulmanes de su entorno. Los musulmanes respondieron y estalló la violencia en la ciudad[27].
El 3 de febrero de 2024, miembros de las comunidades religiosas de Nepal se reunieron en Katmandú para celebrar la Semana Mundial de la Armonía Interconfesional y debatieron sobre los peligros de las redes sociales por su capacidad de sembrar la discordia entre las distintas comunidades religiosas[28].
Futuro de la libertad religiosa
Ciertas disposiciones y sanciones de la Constitución y del Código Penal de Nepal pueden legitimar y fomentar el trato desigual, la discriminación e incluso la persecución por motivos religiosos. La prohibición de la conversión, por ejemplo, impone severas restricciones a la libertad religiosa de los grupos minoritarios, lo que los deja expuestos al abuso legal y social por parte de la mayoría hindú, pero también vulnera la libertad de conciencia de los miembros de la comunidad mayoritaria.
Por lo tanto, a pesar de su compromiso formal con el laicismo y la igualdad ante la ley, el marco constitucional y jurídico de Nepal sigue privilegiando las tradiciones hindúes e imponiendo restricciones significativas a las minorías religiosas.
El énfasis en proteger el sanatana dharma —entendido principalmente como el hinduismo— crea un sistema que defiende el statu quo religioso y restringe la libertad de conciencia individual.
Las estructuras sociales y las instituciones estatales nepalíes siguen profundamente arraigadas en las normas, creencias y prácticas hindúes, lo que limita el espacio para creencias alternativas. Los grupos minoritarios, especialmente los cristianos y los musulmanes, se enfrentan cada vez más a hostilidad, discriminación y aplicación selectiva de la ley, como lo demuestran los múltiples incidentes ocurridos durante el período estudiado en este informe. La creciente presión de los grupos nacionalistas hindúes sobre los dalits y los pueblos indígenas que deciden convertirse al cristianismo subraya aún más la precaria situación de la libertad religiosa. A menos que se introduzcan importantes reformas legislativas y se aborden las contradicciones constitucionales existentes, las perspectivas para la libertad religiosa en Nepal siguen siendo sombrías.
Fuentes