SUDÁN DEL SUR
Marco legal sobre libertad religiosa y su aplicación efectiva
Desde su creación en 2011, Sudán del Sur carece de constitución. En su lugar, se sirve de una constitución de transición[1]. Desde que se independizó de Sudán, el país no convoca elecciones. Las primeras programadas se deberían haber celebrado el 9 de julio de 2015; a estas elecciones les habría seguido un proceso constitucional. Sin embargo, se han pospuesto en repetidas ocasiones.
En septiembre de 2024, Sudán del Sur extendió su proceso de transición dos años más, con dos enmiendas a su constitución de transición. Esta es la cuarta extensión del proceso[2]. Aunque se esperaba que, finalizado el período de transición en diciembre de 2024, se celebrarían elecciones, como fijaba el tratado de paz, pocos creían que la Comisión Electiva Nacional (NEC, por sus siglas en inglés) contara con la capacidad operacional o económica para convocar unas elecciones a finales de 2024[3]. En septiembre del mismo año, el gobierno anunció que posponía las elecciones hasta diciembre de 2026, explicando que necesitaba más tiempo para llevar a cabo un censo y permitir el registro de los partidos políticos[4].
La ampliación del período de transición también pretende otorgar al Gobierno de Unidad la oportunidad de tener una constitución permanente y de asegurarse que esta satisface a todos los agentes implicados. Con todo, se teme que los recientes enfrentamientos entre grupos armados en el estado de Ecuatoria Occidental y del Alto Nilo, además de la guerra en Sudán, afecten negativamente a la situación del país, ya de por sí frágil[5]. La Unión Europea lamentó la decisión del gobierno de transición de ampliar aún más el proceso de transición[6].
La constitución transicional, ratificada el 9 de julio de 2011 y enmendada en 2013 y 2015, consagra en el artículo 8 la separación entre el Estado y la religión; además, garantiza que todos los grupos religiosos reciben un trato igual y declara que la religión no debe ser nunca usada para dividir.
Se declara en ella que todas las personas «son iguales ante la ley y tienen derecho a la misma protección legal, sin discriminación de raza, origen étnico, color, sexo, lengua, confesión religiosa, opinión política, nacimiento, localidad o estado social» (artículo 14)[7]. Se garantizan los derechos religiosos del país, que incluyen el derecho de asociación, de fundar organizaciones humanitarias, adquirir propiedades, enseñar, recaudar fondos, publicar, además del respeto de los días de descanso (artículo 23)[8].
Por lo general, la sociedad sursudanesa es bastante abierta en cuestiones religiosas. Grupos cristianos y musulmanes participan en iniciativas comunes; las comunidades religiosas se pueden registrar en el Ministerio de Asuntos Humanos a través de la Comisión de Alivio y Rehabilitación, si bien el gobierno no obliga a dicho registro, y muchas organizaciones operan sin él[9]. Durante la mayoría de los acontecimientos públicos, se rezan oraciones cristianas y musulmanas en inglés y en árabe. Los líderes religiosos afirman que hay libertad para criticar las políticas del gobierno, incluso en aquellos sermones a los que asisten figuras importantes del gobierno[10].
Varios grupos religiosos están representados en las instituciones del gobierno. El presidente Salva Kiir Mayardit es católico, mientras que Juma Saaed Ali, un consejero de alto nivel en asuntos religiosos, es uno de los líderes de la comunidad musulmana[11]. Sin embargo, como la seguridad se deterioró en febrero de 2025, el presidente despidió al vicepresidente Hussein Abdelbagi, también musulmán[12].
Aunque no es obligatoria, la educación religiosa se incluye en las escuelas de secundaria y en las universidades. Los estudiantes pueden escoger entre clases de cristianismo y de islam. Los colegios religiosos privados tienen libertad para definir sus planes de estudio religiosos[13].
En septiembre de 2023, el parlamento aprobó dos leyes que buscaban hacer justicia a las víctimas de abusos cometidos desde que estallase la guerra civil, en diciembre de 2013, así como establecer una Comisión de la Verdad, Reconciliación y Curación[14].
En julio de 2024, la Asamblea Nacional Legislativa modificó la Ley del Servicio Nacional de Seguridad (NSS, por sus siglas en inglés). Las enmiendas permitieron seguir arrestando personas sin una orden judicial. La enmienda provocó cierta fricción entre el gobierno y los grupos de la oposición que no formaban parte del acuerdo de paz de 2018. En el pasado, el gobierno se había servido de falsas acusaciones de «delitos contra el Estado» para restringir las libertades de expresión, asamblea y asociación de los partidos de la oposición. El NSS se concibió como una unidad de inteligencia y no es responsable de los arrestos; sin embargo, durante los primeros meses después de la aprobación de la enmienda, detuvo a activistas, críticos y ciudadanos extranjeros. En marzo de 2024, la NSS arrestó en su casa a Kalisto Lado, antiguo jefe del Consejo Comunal de la ciudad de Yuba, después de que alzara la voz contra unas adquisiciones irregulares de tierras en la ciudad. En abril de 2024, el servicio de seguridad llevó al tribunal a Morris Awikjok, un refugiado sursudanés crítico con el gobierno. El NSS lo detuvo después de su desaparición forzosa del 4 de febrero de 2023 en Nairobi, Kenia. El NSS no ha indicado su paradero[15].
Incidentes y acontecimientos
Alrededor de un 60 % de la población de Sudán del Sur es cristiana, un 33 % es animista, y un 6 %, musulmana. Otros grupos religiosos ocupan porcentajes aún más pequeños. Desde la guerra de independencia, el país ha recibido ayuda externa para reconstruir su infraestructura cristiana; solo la ONG Samaritans Purse ha reconstruido más de 500 iglesias[16].
El período posterior a la independencia de 2011 se caracteriza por una enorme rivalidad y lucha entre las dos tribus más grandes del país: los dinka, capitaneados por el presidente Salva Kiir, y los nuer, liderados por el vicepresidente Riek Machar. El presidente Kiir ha abierto el país a contingentes cada vez mayores de tropas ugandesas para reforzar sus fuerzas; por su parte, el vicepresidente Machar se alió con el régimen islamista en Jartum durante un tiempo[17].
En diciembre de 2024, Sudán del Sur fue declarado el país más corrupto del mundo[18]. Mientras que altos miembros del gobierno y sus socios comerciales disfrutan de niveles de riqueza que superan al de sus equivalentes occidentales, «al menos el 92 % de los 11 millones de personas de Sudán del Sur viven por debajo de la línea de pobreza extrema»[19].
El papa Francisco realizó una peregrinación ecuménica de paz a Sudán del Sur en febrero de 2023. El Papa calificó la visita como «la culminación de un viaje que comenzó hace algunos años, que nos vio reunirnos en Roma en 2019, con las autoridades de Sudán del Sur para comprometernos a superar el conflicto y construir la paz». Durante su visita, el Papa habló sobre el papel fundamental de las mujeres a la hora de «transformar el país»[20]. El Pontífice concluyó su viaje a Sudán del Sur con un apasionado llamamiento a la paz y el perdón. En una misa que reunió a más de 100 000 fieles, instó a los asistentes —incluido el presidente y sus opositores— a abandonar la «ciega furia de la violencia» y pidió el final del tribalismo y la corrupción. El entonces arzobispo de Canterbury y líder de la Comunión Anglicana, Justin Welby, y Iain Greenshields, moderador de la Asamblea General de la Iglesia de Escocia, acompañaron a Francisco en su viaje. Fue la primera vez en la historia del cristianismo que los líderes de las tradiciones católica, anglicana y reformada realizaban un viaje conjunto al extranjero[21]. Deseaban avivar así la conciencia internacional sobre la difícil situación de un país que, a pesar de ser rico en petróleo, es una de las naciones más pobres del mundo, en la que más de 2,2 millones de personas viven desplazadas dentro del país[22]. Los tres líderes clamaron por la paz y llamaron la atención sobre la situación de las mujeres que sufren abuso físico y sexual y que han soportado la carga de conflictos violentos durante décadas. La tasa de mortalidad materna en Sudán del Sur es la más alta del mundo[23].
En marzo de 2023, un polémico líder religioso, Abraham Chol Maketh, fundador y cabeza de la Iglesia Internacional Cush, fue inesperadamente puesto en libertad después de que el NSS retirara todos los cargos en su contra. Había sido arrestado en julio de 2021 por incitación a la violencia, desobediencia a las regulaciones COVID y por profetizar que el presidente y el vicepresidente serían destituidos de sus cargos en julio de 2021. En enero de 2023, Maketh fue condenado a 31 meses de prisión después de que un tribunal de Yuba lo declarase culpable de todos los cargos. Antes, había renegado de Jesucristo y pedido a sus seguidores que lo adoraran a él en su lugar[24].
En abril de 2023, peleas internas por el liderazgo de la Iglesia episcopal de Sudán del Sur llevaron al cierre de una iglesia en Langbaar B. Dos años después, a pesar del cierre, jóvenes locales desafiaron la orden y reabrieron la iglesia por la fuerza para celebrar la Pascua. Las autoridades detuvieron a cuatro personas y volvieron a cerrarla, escudándose en el conflicto eclesiástico, todavía abierto[25].
En agosto de 2023, jóvenes armados vinculados a una facción episcopal rival cerraron por la fuerza la iglesia de San Pedro en Bor, en el estado de Junqali. Como respuesta, el arzobispo episcopal de Yuba instó al gobierno a tomar medidas para proteger a los líderes religiosos y los lugares de culto[26].
Ese mismo mes, se acusó a unidades móviles de las Fuerzas Armadas de Sudán del Sur (SSPDF, por sus siglas en inglés) de atacar a cristianos en las archidiócesis de Nyori y Mongo, con saqueos y actos de tortura. Los obispos episcopales denunciaron enérgicamente los asaltos con estas palabras: «Nosotros, los obispos, el clero y todos los cristianos de la provincia interna de Ecuatoria Central, queremos expresar nuestra más profunda tristeza por los ataques, la tortura, el saqueo a cristianos, y por el arresto del clero de la Iglesia episcopal de Sudán del Sur por parte de fuerzas móviles de las SSPDF»[27]. Un portavoz de las SSPDF declaró que no estaban al corriente del suceso.
A finales de agosto, el Frente y Ejército de Salvación Nacional (NAS, por sus siglas en inglés) documentó cinco ataques a clérigos y líderes tradicionales. Un caso involucró al reverendo Seme Mawa, arrestado y torturado. Además, las fuerzas de las SSPDF saquearon su iglesia. El NAS condenó estas acciones, que veía como parte de una campaña más amplia de intimidación[28].
Entre diciembre de 2023 y febrero de 2024, estalló la violencia en el estado de Abyei, rico en petróleo, reclamado por Sudán y Sudán del Sur. Los combates se intensificaron entre los ngok dinkas del estado de Abyei y los twic dinkas del estado de Warab por cuestiones de administración local, recaudación de impuestos y la ubicación de la frontera entre Abyei y Warab. El hecho de que el presidente Kiir provenga del estado de Warab, así como de que pertenezca a la etnia dinka, hace difícil pensar que sus decisiones para detener los combates no se atengan a criterios parciales. Se ignoró un decreto presidencial que exigía el desarme y, al final, la violencia se cobró cientos de vidas[29].
El 27 de abril de 2024, el P. Luke Yugue y su chófer, Michael Gbeko, desaparecieron después de abandonar su parroquia en Nagero para emprender un viaje en motocicleta a otra parroquia en el estado de Ecuatoria Occidental. El obispo de la región dijo que, seguramente, su secuestro respondía a las tensiones étnicas entre los grupos azande y balanda del condado de Tombura. En 2021, los enfrentamientos entre estos dos grupos causaron miles de muertos y desplazados[30]. Un año después, todavía no hay noticias de los dos desaparecidos. Se han ofrecido oraciones fúnebres en su memoria[31].
También en abril de 2024, la Conferencia de Obispos Católicos de Sudán y Sudán del Sur expresó su apoyo a la decisión del Dicasterio para la Evangelización de suspender al padre John Mathiang Machol, acusado de planear el intento de asesinato del obispo electo de la diócesis católica de Rumbek, el italiano Christian Carlassare[32]. La policía localizó llamadas del padre Machol a un teléfono móvil que uno de los asaltantes perdió durante el ataque contra el obispo[33]. Esta declaración de los obispos contrasta de lleno con un fallo de marzo de 2024 de la Corte Suprema, que anulaba todos los cargos contra el sacerdote, liberado de prisión. Sin desanimarse por la decisión del tribunal, el arzobispo de Yuba, el cardenal Stephen Mulla, afirmó que la Iglesia condenaba en los términos más enérgicos «este acto atroz de violencia contra un pastor de la Iglesia» y agregó que el padre Machol no recibiría ni celebraría sacramentos hasta nuevo aviso[34].
En abril de 2024, un pastor adventista del Séptimo Día, Daniel Garang Yel, fue liberado después de que hombres que (en su opinión) podrían pertenecer a «un grupo satánico» le mantuvieran cautivo en el estado de Warab. Garang Yel fue secuestrado mientras se dirigía a realizar bautismos. Sus captores alegaron que era de una comunidad étnica rival y dijeron que no querían que «la Iglesia adventista creciese» en el condado de Gogrial Este, del estado de Warab[35].
En julio de 2024, el papa Francisco trasladó al obispo Christian Carlassare de Rumbek a la recién creada diócesis de Bentiu[36].
En noviembre de 2024, la violencia étnica en el estado de Warab dejó más de 50 muertos; algunos informes señalan que se destruyeron edificios religiosos y que, entre los muertos en una iglesia, había un anciano. Organizaciones religiosas intervinieron poco después para mediar en el conflicto y abogar por la paz[37].
En enero de 2025, un grupo de jóvenes armados con machetes atacó a refugiados sudaneses. En total, 16 fueron asesinados y muchos resultaron heridos. El origen de este ataque fueron unos vídeos en los que se veía a las fuerzas armadas sudanesas matando civiles en Wad Madani, ciudad al sur de Sudán. El ejército sudanés mató al menos a 29 civiles sursudaneses, incluidos niños, en el proceso de recuperar la ciudad del grupo paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápido. El arzobispo católico de Yuba, Stephen Mulla, llamó a la calma y la moderación, pidiendo trabajar «por la sanación y la reconstrucción, fomentando un ambiente donde cada individuo pueda sentirse seguro»[38].
En febrero de 2025, el presidente Kiir nombró vicepresidente a Benjamin Bol Mel, su socio comercial y también de la tribu dinka. Pareció dar a entender que podría ser su sucesor en el poder. Estados Unidos ya había impuesto anteriormente sanciones a Benjamin Mel por presunta corrupción[39].
Futuro de la libertad religiosa
Durante el período estudiado, Sudán del Sur ha sido testigo de conflictos en el estado de Abyei, además de los efectos secundarios de la animadversión proveniente de la guerra en Sudán. Los refugiados de Sudán han inundado el país, llevando al límite unos recursos que ya antes resultaban limitados. La decisión del gobierno de ampliar el proceso transicional otros dos años y retrasar una vez más las elecciones ha debilitado mucho la confianza internacional en el país. No cambia esta impresión el hecho de que el supuesto objetivo sea crear un entorno donde se puedan celebrar unas elecciones inclusivas y creíbles, en donde los grupos de interés fundamentales pudiesen participar y elaborar el borrador de una constitución permanente que reflejase la voluntad popular. Las tensiones entre el presidente Salva Kiir y su rival, el antiguo vicepresidente Riek Machar, han vuelto a entrar en erupción. Se teme que desaparezca la relativa calma de los últimos años.
El futuro de la libertad religiosa en Sudán del Sur es negativo.
Fuentes